Una fosa de 11 metros fue hallada en una estancia de San Pedro. La Fiscalía investiga si se trata de búsqueda de oro u otras hipótesis.

Una fosa de más de 11 metros de profundidad sorprendió a trabajadores de una estancia en San Pedro. El hallazgo fue reportado a la Policía por los empleados del establecimiento Kurusu’i, ubicado en la zona de Yrybucuá, y encendió las alarmas de las autoridades.

La noticia llegó a oídos del fiscal Walter Melo el pasado 23 de enero. Desde entonces, se activó una investigación para entender qué motivó la excavación en medio del campo. La fosa fue encontrada al costado de un árbol, a unos 3.500 metros de una zona boscosa, lo que llamó aún más la atención.

En el lugar trabajaron agentes del Departamento de Antisecuestro y del área de Criminalística. Aunque no encontraron a nadie en la zona, sí hallaron varios objetos: baldes, una rondana y otras herramientas. Todo apunta a que la fosa fue hecha a mano, ya que no hay señales de maquinaria pesada.

¿Pero por qué alguien cavaría un pozo así?

Una de las teorías es que buscaban oro. Según el fiscal, hay antecedentes de personas que han hecho excavaciones similares con ese objetivo en la zona. Sin embargo, aclaró que no es la única línea que se está analizando.

 

Por ahora, la Fiscalía no descarta ninguna hipótesis, aunque también dejó claro que no hay indicios de que el hecho esté relacionado con grupos criminales. Aun así, se investigan todos los ángulos posibles, incluyendo el contexto de violencia en la zona, como el reciente atentado a un trabajador rural en Yasy Cañy, a varios kilómetros del lugar.

En los próximos días, los trabajadores de la estancia serán llamados a declarar para intentar entender mejor qué ocurrió realmente y qué se buscaba en esa fosa tan profunda.