El ataque ocurrido en el Ja’umina Fest de San Bernardino dejó dos víctimas fatales y derivó en múltiples causas, pero el sicario sigue sin ser identificado.

El 30 de enero de 2022 parecía una noche perfecta en San Bernardino. El Ja’umina Fest reunía a cientos de personas en el anfiteatro José Asunción Flores. Había artistas de renombre, ambiente festivo y gente llegada de todos los rincones del país. Todo transcurría con normalidad… hasta que el horror se hizo presente.

Eran cerca de las 9:30 de la noche cuando una ráfaga de disparos cortó la música de golpe. En cuestión de segundos, el pánico se apoderó del lugar. La gente corría, buscaba refugio, especialmente cerca de los baños, donde todo ocurrió. En medio del caos, dos personas quedaron tendidas en el suelo. El show se canceló de inmediato y los equipos de emergencia entraron en acción.

Las víctimas fueron identificadas como Cristina “Vita” Aranda, influencer muy querida en el país, y Marcos Ignacio Rojas Mora. Vita recibió un disparo en la cabeza y fue llevada al Hospital Nacional de Itauguá, donde tristemente falleció. Rojas Mora murió en el lugar. Luego se supo que era miembro del Primeiro Comando da Capital (PCC), con los alias “Marcos Capital” o “Moreno Fala”.

Desde entonces, se abrió una causa penal por homicidio, primero dirigida por la fiscala Alicia Sapriza y ahora en manos de un equipo conformado por José Martín Morínigo, Alejandro Cardozo, Christian Ortiz y Juan Sandoval. A pesar del tiempo que ha pasado, el responsable de los disparos sigue sin ser identificado.

Pero eso no fue todo. El caso abrió la puerta a otras investigaciones relacionadas con el crimen organizado. Gracias al análisis del teléfono de Rojas Mora, se descubrió parte de la estructura del PCC operando en Paraguay. A raíz de esto, ya se condenó a tres personas por delitos como narcotráfico, tráfico de armas y asociación criminal, mientras otros procesos siguen abiertos.

Entre los ya condenados están Alcides Villasboa Peralta, Milciades Pedra Gómez y Elio Balvino Ovelar Espinoza. Además, hay varios acusados esperando su juicio, incluyendo una causa aparte por supuesta instigación al sicariato. También se condenó a dos policías por manipular datos informáticos de un narco que resultó herido esa misma noche.