Josemar Escobar: el civil que soñaba ser policía y murió en ataque en Naranjito

Familiares y efectivos policiales recordaron a Josemar Escobar como una persona servicial que colaboraba en el puesto policial donde perdió la vida durante el ataque.

Josemar Escobar Piris, de 37 años, fue una de las víctimas fatales del ataque al Puesto Policial N.° 4 de la colonia Naranjito, en el distrito de Ybyrarobaná, departamento de Canindeyú. El civil colaboraba diariamente con los agentes y soñaba con convertirse en policía. Murió durante el atentado en el que también fallecieron dos suboficiales y otro efectivo logró sobrevivir.

De acuerdo con el testimonio de Nelly Cortesi, coordinadora de Familiares de las Fuerzas Públicas, los policías lo habían integrado como uno más del equipo. Según relató, le consiguieron uniforme, boina y calzado para que pudiera colaborar con tareas sencillas dentro de la dependencia policial. Su historia cobró relevancia tras conocerse las circunstancias de su fallecimiento durante el ataque atribuido por las autoridades a presuntos miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Josemar realizaba mandados, limpiaba las instalaciones y ayudaba con distintas tareas diarias. Los efectivos incluso lo apodaban «el secretario». Su madre recordó que el suboficial Herminio Ojeda González, también fallecido en el atentado, le tenía un gran aprecio y le entregaba una remuneración por los trabajos que realizaba. “Inocente re ojapo hikuái, ha’e mitã”, expresó entre lágrimas.
La autopsia reveló cómo murió
El médico forense Pablo Lemir informó que la autopsia determinó que Josemar no fue asesinado con la misma violencia que los dos policías fallecidos. Según explicó, habría sido la primera víctima del ataque, cuando recogía los conos utilizados para los controles vehiculares sobre la ruta.
El informe señala que recibió un único disparo en la zona lumbar. El proyectil atravesó varios órganos y salió por el pómulo. Los investigadores presumen que el impacto se produjo cuando se agachó para levantar uno de los conos. A diferencia de los cuerpos de los suboficiales Atilio Martínez Barrios y Herminio Ojeda González, el de Josemar no fue incinerado.
Investigación y ayuda a la familia
Familiares, amigos y policías lo recordaron como una persona con capacidades especiales, servicial, responsable y muy apreciada por quienes compartían con él en el puesto policial. Familiares de las Fuerzas Públicas iniciaron una colecta para asistir económicamente a su madre, debido a la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra.
Por otra parte, el ministro del Interior, Enrique Riera, sostuvo que el ataque habría sido ejecutado por presuntos integrantes del EPP junto con otro grupo criminal. Además, afirmó que una de las armas utilizadas ya había sido vinculada a un atentado anterior contra una comisaría de Ybyrarobana’i.





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