Esmilce Saucedo, esposa del líder indígena Antonio Carrillo, muerto a manos de agentes de la Senad el pasado 14 de agosto, acudió al Congreso para pedir la intervención de legisladores. Afirma que su marido y el maestro Catalino Correa fueron ejecutados y torturadosCon un relato desgarrador, Esmilce Saucedo, esposa del líder indígena Antonio Carrillo Mancuello, muerto a manos de agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), pidió la ayuda de legisladores para que se pueda esclarecer la muerte su marido junto con el docente Catalino Correa Acevedo, ocurrida el pasado 14 de agosto, en Canindeyú.

“Queremos que se esclarezca, a ellos los asesinaron injustamente, peor que a un criminal, ellos no eran criminales. Todos conocen a ellos. Hay evidencias de que los torturaron”, señaló Emilce.

La mujer aseguró que cuando recibió la noticia que habrían ejecutado a su marido en la zona de Yhapó 4, del pueblo Avá Guaraní, distrito de Corpus Christi, fue hasta el lugar, pero agentes antidrogas le habrían tratado de impedir el paso.

“Ni bien llegamos nos interceptó una camioneta negra sin chapa que nos impidió el paso, estaban encapuchados y con arma larga, un helicóptero sobrevolaba encima nuestro. Porque llevamos a un niño no nos mataron a todos ahí”, denunció.Saucedo prosiguió diciendo que horas antes que lo mataron, Antonio subió al automóvil de Catalino y juntos fueron a una reunión para tratar de solucionar un grave conflicto de tierras en la comunidad Yhapó entre estancieros brasileños, a quienes acusan de haberse apoderado del terreno, y pobladores de la zona.Señaló que el líder indígena recibió el llamado del abogado de esa estancia para dialogar sobre el problema. Le pidió al profesor que lo acompañe y fue entonces cuando se habría producido la emboscada contra los dos por parte de las fuerzas públicas.

“Testigos vieron que una camioneta escoltaba el auto en que ellos estaban y los llevaron para ejecutarlos en otro lugar”, afirmó.

La versión de Jalil Rachid, titular de la Senad, es que el docente y el líder indígena dispararon a agentes que patrullaban la zona, por ello supuestamente se produjo un enfrentamiento y ambos fueron abatidos.

Sin embargo, Esmilce sostiene que fue una ejecución y que los intervinientes incluso cometieron un error al colocar los cuerpos en el automóvil“El licenciado Catalino era el que manejaba su auto y Antonio apareció como el chofer. Colocaron mal los cuerpos, no sabían qué hacer. Mucho les jugaron, les torturaron”, insistió.

Desde la Coordinación Nacional de Pastoral Indígena (Conapi), órgano de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), integrada por diferentes representantes de equipos locales y diocesanos que trabajan en las comunidades indígenas a nivel nacional, reunida en una sesión ordinaria, expresaron su profunda consternación, indignación y dolor ante los graves hechos ocurridos.

La organización exigió a las autoridades competentes una investigación exhaustiva, objetiva, independiente, imparcial y transparente, que permita establecer con absoluta claridad qué ocurrió realmente en la comunidad indígena Yhapó