El Estado se volvió una verdadera oficina de empleo para algunos políticos y sus familias que al llegar al poder ubican a parientes, de sangre o políticos, sin tener los estudios ni la preparación suficiente para ocupar cargos en la función pública.

El caso del senador «Beto» Ovelar, del primer anillo político del presidente Mario Abdo, quien fue filmado durante la campaña política del 2013 haciendo un «trato apu’a» para comprar cédulas de sus oponentes. Ubicó a más de 33 familiares en algún puesto público.

Los 33 familiares comprenden desde esposa, exesposa, suegro, cuñados, hermanos, primos, sobrinas, todos con jugosos sueldos e innumerables privilegios. Solamente la esposa del senador Ovelar gana más de G. 100.000.000 en Itaipú.

Ovelar aparentemente se aprovechó del cargo de congresista para conseguir contratos y privilegios para sus familiares. Vale la pena mencionar que está vigente la Ley 5295 de Nepotismo, que establece la prohibición para los políticos de valerse de su cargo para realizar nombramiento o contratación, en contravención a lo dispuesto en la ley, y señala que serán sancionados con una medida de inhabilitación en el ejercicio de la función pública de hasta cinco años y la nulidad del acto jurídico quienes transgredan la normativa.

Sin embargo, al senador parece no importarle lo establecido en dicha norma, y supuestamente utiliza permanentemente sus influencias para conseguir cargos a sus parientes.

Esta investigación por la Página Denuncia Paraguay es una pequeña muestra de hasta qué punto llegan las decenas de clanes familiares que se han incrustado en las instituciones del Estado.

Fuente:Denuncia Paraguay.

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