El abogado Ricardo Preda, asesor jurídico del Sanatorio Migone, indicó que tanto los doctores como los directivos del hospital pusieron a disposición todos los elementos para esclarecer el fallecimiento del niño de dos años. Señaló que el revuelo que se dio tras el fallecimiento del pequeño podría entenderse como la conmoción del momento. Por otra parte, los familiares del menor refutaron la versión del sanatorio y expresaron que tienen más de 50 testigos de lo sucedido.

Preda dijo que la autopsia al infante fue realizada por un doctor sugerido por el médico tratante del mismo y negó que se haya hecho firmar la autorización del procedimiento en un momento de conmoción. “La autopsia fue solicitada por la familia, fueron ellos quienes convocaron al médico y solicitaron esto; el sanatorio simplemente puso a disposición el lugar, la autopsia fue realizada por alguien llamado de la familia”, comentó.

En ese contexto, señaló que se realizaron todos los procedimientos pertinentes previstos cuando se da un deceso en el establecimiento sanitario. “La doctora que realizó la autopsia también trabaja en el Ministerio Público. Nosotros esperamos que se resuelva en el campo de la investigación”, puntualizó.

Alegó que la muerte del menor no se comunicó al Ministerio Público debido a que los decesos en un hospital por lo general no necesitan ser notificados. “Las reglas establecen que si una persona fallece en un hospital, el certificado que se emite ahí es válido”, comentó.

Negó las denuncias sobre la falta de medicamentos en urgencias y que las enfermeras hayan tenido que acudir a una farmacia externa para conseguir los insumos a fin de auxiliar al niño.

Subrayó que “estar corriendo” es una situación normal en un caso de urgencia y que esta situación se puede interpretar mal por los testigos que no conocen los protocolos establecidos para estos casos.

Asimismo, afirmó que había una pediatra de guardia encargada de atender a los niños que se encontraban en la sala. “Intervinieron en el suceso esta médica pediatra y otros médicos que estaban en el lugar”, explicó.

Por su parte, Hugo Talavera, tío del menor fallecido, dio su versión de los hechos en contacto con ABC Color. Repudió las palabras que dio el abogado del Migone con respecto a lo sucedido e indicó que la versión que presentó es “defender lo indefendible”.

Relató que tiene más de 50 personas que se ofrecieron a ser testigos de lo ocurrido ayer en la sala de urgencias del sanatorio donde falleció el pequeño de dos años. Recalcó que no había pediatra de guardia y que el código rojo se aplicó cuando el niño ya no tenía signos de vida. Subrayó que el pequeño estuvo desde las 8:00 AM hasta el mediodía sin ser atendido por un médico del sanatorio.

“Ningún médico viene a verle, mi hermana empieza a pedir socorro (…) los otros pacientes también empezaron a gritar porque le veían a mi hermana desesperada”, expresó.

Enfatizó que los doctores acudieron a reanimar al infante cuando ya estaba sin vida y reiteró que las enfermeras indicaron que tenían que ir a comprar la adrenalina de la farmacia y que el tubo que debían utilizar para entubar el nene era para adultos, por lo que tampoco pudieron realizar este procedimiento.

Familiares de un niño de dos años denunciaron presunta negligencia médica tras la muerte del menor en el sanatorio Migone. El fiscal Óscar Delfino confirmó que ya ordenaron una segunda autopsia para esclarecer las circunstancias en las que se dio el deceso del pequeño.

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