La homilía de la misa central de Caacupé lanzó críticas contra el tráfico de influencias, la justicia pronta y barata, la corrupción y varios otros males de la sociedad. El monseñor Ricardo Valenzuela pidió perdón por los casos de abusos de menores que salpican a la Iglesia Católica.

En presencia de miles de de devotos, entre ellos, altas autoridades del Gobierno, el monseñor Ricardo Valenzuela aprovechó la homilía para expresar importantes mensajes y reclamos sobre la situación del país.

No obstante, antes de los cuestionamientos a la clase política optó por reconocer los errores de sacerdotes y religiosos y pidió perdón por los abusos de menores y otros delitos. “Una vez más pedimos perdón, rogando que los delitos se denuncien ante la justicia”, afirmó.

Seguidamente condenó los casos de tráfico de influencias, las protecciones mutuas, la falta de oportunidades para un empleo digno, la violencia, los homicidios, los secuestros y la inseguridad.

“Basta ya, a la desvergonzada corrupción e impunidad a la que se ha llegado, la ley no es igual para todos, es sabido que los políticos tiene sometidos a los jueces y fiscales, mediante organismos manejados por ellos mismos, estamos al borde de la justicia por mano propia”, dijo el monseñor Valenzuela.

También manifestó su rechazo hacia los que pretenden enseñar a los niños a ir contra su propia naturaleza y a los que buscan sustituir los valores familiares por el individualismo y el libertinaje.

El monseñor criticó además el exagerado consumo de bebidas alcohólicas de los conductores que consecuentemente causan fatales accidentes de tránsito o dejan personas discapacitadas de por vida.

Valenzuela animó a los fieles cristianos a empeñarse a los cambios radicales que necesita la sociedad de forma urgente y pidió a los jóvenes alejados de la Iglesia, que retornen y se conviertan en auténticos discípulos de Jesucristo.

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