En casa se perdió la ilusión de ir a Rusia

Paraguay desperdició en casa todas las posibilidades que tuvo para forjar su camino hacia el Mundial de Rusia 2018. Los puntos más importantes para basamentar esa ilusión se perdieron jugando en Asunción y el partido de la última fecha, frente a Venezuela, no fue la excepción.

La Albirroja, sin embargo, logró reverdecer la esperanza de la afición deportiva del país, con el triunfo logrado en la penúltima fecha, de visitante frente a Colombia, en Barranquilla.

Nuestras posibilidades dependían de otros resultados, eso era sabido. Pero la premisa para la selección paraguaya era vencer en el “Defensores del Chaco” a un seleccionado venezolano que ya no tenía nada que perder, puesto que estaba eliminado.

El público que colmó el “Defensores” se entusiasmó con los goles de Brasil frente a Chile y el tempranero tanto de Ecuador ante Argentina. Pero el problema siempre fuimos nosotros mismos.

Paraguay empezó con gran ímpetu el partido contra los venezolanos, dando la sensación de que se llevaría por delante al rival de turno y que el primer gol no tardaría en llegar. Sin embargo, la Albirroja no tuvo culminación efectiva de las jugadas que creaba, hasta las inmediaciones del área de Venezuela.

Se sucedieron cabezazos de Cecilio, Gustavo Gómez, Sanabria, entre otros, que nunca tuvieron la dirección correcta. La acción más clara de Paraguay en el primer tiempo la protagonizó Cecilio, a los 25’, cuando ganó el fondo y enfiló hacia el arco, mandó el pase para la atropellada de otros que acompañaban, pero una vez más, el zaguero, Wilker Ángel, rechazó el balón, como en toda la noche, junto a su dupla central, John Chancellor.

En la segunda etapa no cambió mucho el panorama. Paraguay mostraba cada vez más ansiedad y Venezuela se sentía más cómoda con el correr de los minutos, mostrando tenencia de la pelota y haciendo un partido inteligente. El ingreso de Otero le dio mayor creación a Venezuela, sobre todo al juntarse con Murillo. De pronto, Paraguay empezaba a salvarse de caídas inminentes y hasta un remate de Soteldo dio en el travesaño antes de salir desviado.

El juvenil portero venezolano Wuilker Fariñez, de 19 años, se comportó como un experimentado y salvó a su valla en remates quemantes. El contragolpe, era otro argumento de Venezuela y de uno de ellos surgió el gol, en escapada de Otero y remate de Herrera, a los 38’ de la etapa final.

Los intentos desesperados por llegar al gol fueron infructuosos para la Albirroja. En el cúmulo de nervios, fue expulsado Gómez y el venezolano, Ángel, en los momentos de agonía mundialista.

Las claves

1.  La presión de Paraguay sobre Venezuela al comienzo del partido duró muy poco. Más precisamente, en los primeros ocho minutos el equipo albirrojo fue un aluvión contra las posiciones defensivas venezolanas. Luego los visitantes emparejaron las acciones y manejaron el partido.

2.  La falta de aprovechamiento de las jugadas de pelota quieta fue notable en el equipo paraguayo. Ningún tiro libre fue aprovechado convenientemente, aun cuando los rivales siempre destacan el poderío de los paraguayos en el juego aéreo. Esta vez, nada de eso apareció.

3. La ansiedad y el apresuramiento muy pronto se apoderaron de los jugadores de la selección paraguaya. Eso ocasionó el desperdicio de jugadas bien trabajadas, pero que no tuvieron la resolución en los pases finales y en la definición. No se pudo con una defensa bien plantada.

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