El recluso pidió que le den la prisión domiciliaria para poder pasar sus últimos días en su casa.

Esteban Insfrán llevaba 45 años siendo chofer cuando por primera vez fue detenido y los 61 años terminó preso. Estando en prisión fue diagnosticado con cáncer de riñón y luego de una operación quedó con uno solo. En el año 2021 le dijeron que su mal empezó a expanderse. La situación se le complicó y a principios de año pidió prisión domiciliaria para poder pasar sus últimos meses con la familia.
«Vinieron siete médicos a hacer una junta médica. Cinco médicos forenses, dos del juzgado. Tengo más de la mitad de mi condena purgada, tengo 67 años, pero no voy a llegar a los 70 años (donde le darían la libertad por la edad). Yo no paso un día sin tramadol o morfina», relató Esteban a EXTRA.
Comentó que la jueza de ejecución le cedió la domiciliaria luego de mandarle hacer todos los estudios posibles. Continuaba sus tratamientos en el INCAN, pero un día luego de cuatro meses policías fueron a buscarlo a su casa. «Pensé que fueron a verificar si estaba cumpliendo con mi domiciliaria, pero me informaron que me la habían revocado», indicó.
La fiscal Celia Bekelman apeló y regresó a prisión con el argumento de que podía continuar su tratamiento en el penal. «Lo que yo no quiero es morirme en la cárcel», manifestó. El recluso se encuentra cumpliendo condena en la penitenciaría regional de Emboscada (nueva).
Dijo que la única medida que se le ocurre ya para poder volver a casa para pasar sus últimos días con la familia, fue hacer huelga de hambre. «Total si me muero de cáncer o de hambre, va a ser la misma cosa. Estoy con un solo riñón y lo tengo con deficiencia. No puedo hacerme muchos tratamientos tampoco porque mi riñón no puedo estar quemando. Que sea lo que Dios quiera», expresó con resignación.

El cáncer de Esteban hizo metástasis desde la cuarta vértebra hasta la segunda, es decir, está subiendo hacia la nuca. El recluso cumple condena por tráfico de drogas, luego de ser sorprendido en el colectivo que conducía con 21 kilos de cocaína entre la encomienda. Por la causa es el único condenado, recibió 12 años de pena. «Lo único que quiero es ir a casa para morir al lado de mi familia», insistió.

El 11 de junio de 2016 Esteban estaba a punto de dejar la plataforma 10 de la terminal de ómnibus de Asunción, cuando un compañero le pidió un favor. «Tan perfectamente me hicieron el trabajo. Nosotros éramos dos choferes y a la tardecita me avisan que yo solo iba a viajar. Cuando yo iba a salir de la plataforma 10, donde hay cámaras, se acerca un compañero de trabajo mío y me dice ‘erahamína koa Mirandape’. Era un cliente suyo que le solía traer perfumes de ciudad del Este», comentó.
Agarró su encomienda y puso a su lado. «Jamás iba a pensar que un compañero de trabajo me iba a hacer eso, menos todavía yendo de Asunción. Porque si yo venía de Pedro Juan a Asunción hasta el bolsón de mi finada mamá iba a revisar porque no iba a confiar en nadie. Pero de Asunción a Pedro Juan era tan… al segundo día que declaré con la fiscal Lorena Ledesma le di el nombre de la persona que me trajo el bolsón, pero esa persona nunca fue llamada a declarar.
Fue una entrega, al llegar al peaje ya me estaba esperando la Senad. Me hizo la parada y yo pensé que era un procedimiento de rutina. Yo tenía a mi lado, ni siquiera tenía escondido», lamentó.

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