El sacerdote Pedro Robadín fue condenado a 8 años de prisión, por abuso sexual contra personas indefensas.

El 5 de noviembre del 2019, autoridades del Hospital Nacional denunciaron al clérigo, después de que una paciente con discapacidad, de 20 años, haya realizado una consulta ginecológica.

Esta relató (primero a los médicos y después a la fiscalía) que fue abusada por el cura, que fue a visitarla a su residencia, para “orar” por su salud, terminando en contrapartida ultrajando a la chica.

La fiscal Blanca Rosa Aquino imputó al sacerdote, presentando la acusación sobre la base de testimonios y otros elementos recabados en torno al asunto.

En el juicio, el prelado alegó que no hubo uso de violencia, de presión o chantaje contra la denunciante, negando que se haya cometido el acto sexual del modo como la presentó ante la fiscalía.

El caso, muy mediatizado al principio, fue generando detalles que incriminaban aún más al padre Robadín.

Entre ellos -mencionan en la acusación- están los mensajes que remitía a la víctima, y en la que sobresalen intenciones de querer seducir a la joven.
Sobre la base de ese y otros hechos, el Tribunal de Sentencia decidió emitir su veredicto, por el que se califica al prelado como causal de condena ejemplar.

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