los secuestradores bajan de su automóvil y dominan al vehículo donde iba el niño de 12 años.

El primer rapto sucedió ayer aproximadamente a las 07:30, en la vecina ciudad brasileña de Ponta Porã. La víctima es un niño de 12 años, hijo de una pareja de comerciantes, miembros de una conocida familia de esta frontera.

El niño se dirigía a su colegio a bordo de un automóvil conducido por el chofer y una niñera de la familia.

Según las imágenes de cámaras de seguridad que grabaron el suceso, un vehículo Volkswagen Gol blanco con chapa brasileña esperaba en el trayecto del otro coche y en un momento dado le cerró el paso.

Del Gol descendieron dos hombres encapuchados y con armas en manos, que apuntaron contra el conductor y su acompañante, después sacaron del vehículo al niño, quien fue alzado a la fuerza al otro automóvil para ser llevado.

El chofer y la niñera que estaban con el niño, asustados por el ataque, salieron corriendo en distintas direcciones, dejando abandonado su vehículo. Los criminales, por su parte, emprendieron la fuga ya con el infante como rehén.

Liberado

Unas horas después, los secuestradores contactaron con la familia del niño de 12 años. Según se supo, una de las exigencias de la gavilla fue que no se diera información alguna a la Policía y a la prensa.

Sin embargo, se filtró que los secuestradores exigieron la suma de un millón de reales para liberar al escolar, equivalente a unos 1.800 millones de guaraníes.

La liberación del niño ocurrió en el barrio General Genes de esta ciudad, cerca de la Comisaría Sexta y a 16 cuadras de la línea fronteriza, alrededor de las 23:00, tras el pago de un rescate cuyo monto no fue especificado.

Otro caso en Capitán Bado

Ya en la tarde de la ayer, mientras la zona seguía conmocionada por el secuestro ocurrido en Ponta Porã, otro hecho similar se reportó en el centro de Capitán Bado, ciudad situada a 120 kilómetros de Pedro Juan Caballero.

En este caso la víctima fue un adolescente de 17 años, hijo de una docente de la ciudad, quien fue llevado a punta de armas por dos sujetos que sorprendieron al menor frente a un local comercial perteneciente a su familia.

Tras horas de incertidumbre y de hablarse de una posible equivocación de víctima, el menor fue abandonado en la colonia Ka’aguy Poty, en las afueras del centro de Capitán Bado.

La madre del menor señaló a la prensa que pagaron 30 millones de guaraníes por su liberación.

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