El ing. Jorge Torales Burgos, volvería desde mañana a su cargo luego de ser apartado al ser descubierto que bajo su administración funcionó la mayor red de estafas dentro de la cárcel y fue apartado cuando se incautaron más de 500 teléfonos. Gracias a su padrinazgo político retornaría mañana en el cargo.

Según las versiones que circulan, se habla de un supuesto enriquecimiento ilícito de Jorge Torales que estaría relacionado con el alquiler de casillas, el acceso a supuestas “celdas VIP” y otros beneficios para internos con capacidad económica.

La investigación a su administración derivó en el Operativo Vyra Hû 3, realizado el 13 de julio, cuando unos 300 agentes ingresaron al establecimiento y decomisaron alrededor de 500 celulares, tarjetas SIM, armas de fabricación casera, bebidas alcohólicas y otros objetos prohibidos. Tras el procedimiento, Torales Burgos fue apartado del cargo y la penitenciaría quedó bajo intervención.

De acuerdo con información obtenida desde el Ministerio de Justicia, ya existiría una resolución para restituirlo en la dirección, en una decisión que se manejaría con bajo perfil. Su eventual retorno también reaviva los cuestionamientos sobre el supuesto funcionamiento de celdas VIP y la existencia de privilegios dentro del penal.

El Ministerio de Justicia negó en ese momento sobre las celdas VIP, aunque reconoció que se habían detectado espacios diferenciados y que se ordenó su desmantelamiento. La reposición del director volvería a poner bajo la lupa el control y la seguridad de la cárcel de Coronel Oviedo.

Hablan de presunto negocio con privilegios para internos

Según las versiones que circulan, se habla de un supuesto enriquecimiento ilícito de Jorge Torales Burgos que estaría relacionado con el alquiler de casillas, el acceso a supuestas “celdas VIP” y otros beneficios para internos con capacidad económica.

Torales Burgos, es hijo del extinto político de de Repatriación, Jorge Torales y la ex intendenta Betty Burgos, muy ligados al titular del Partido Colorado, Horacio Cartes.

El eventual retorno del director vuelve a abrir el debate sobre el control penitenciario, los privilegios dentro de las cárceles y la necesidad de esclarecer quién permitió que una cantidad tan elevada de elementos prohibidos permaneciera dentro del penal.