Desde la noche del martes, familiares y amigos del “prisionero de guerra” del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) se instalaron en la estancia Macchi Cué, con la esperanza de que al cumplir su tercer año de cautiverio pueda ser liberado por el grupo armado, en el mismo lugar de donde se lo llevaron.
Su madre, Obdulia Florenciano, no pierde las esperanzas de reecontrarse con el agente policial, que protagoniza el secuestro más extenso en la historia de nuestro país.
Doña Obdulia no se rinde, a pesar de las escasas respuestas que recibe del Gobierno, y una vez pide a los captores de su hijo que al menos le den una prueba de vida, si no lo van a soltar.
Edelio fue capturado por ‘soldados’ del EPP el 5 de julio de 2014. La última prueba de vida se obtuvo en octubre de ese mismo año, cuando apareció en un video junto a Arlan Fick, otra de las víctimas del grupo armado que posteriormente fue liberado.
Sin embargo, en aquella ocasión no se dirigió a nadie. Sus últimas palabras conocidas fueron las mencionadas a los amigos que lo acompañaban el día de su secuestro: «Ani peho pe mboreáti, porque pende pópe aime hína, socio» (No vayan a fallarme porque dependo de ustedes, amigos).

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