Un grupo de gobernadores, encabezados por Marcelo Soto, acudió al Senado para respaldar el modelo actual del programa Hambre Cero, en medio de un creciente debate político sobre su administración. Durante su exposición ante la Comisión de Legislación, las autoridades departamentales defendieron la centralización del sistema y aprovecharon para cuestionar duramente al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), liderado por Carlos Giménez.

Soto señaló que el principal problema del programa no radica en su estructura administrativa, sino en la persistente informalidad de los pequeños productores. Según explicó, esta situación impide que los recursos del programa lleguen efectivamente a las familias campesinas y tengan un impacto real en la economía rural.

El pronunciamiento se da en respuesta al proyecto impulsado por el senador Colym Soroka, quien propone transferir la ejecución del programa a las intendencias. La iniciativa reavivó tensiones entre el Senado y los gobiernos departamentales, que rechazan una descentralización que, según advierten, fragmentaría el sistema en cientos de contratos sin resolver el problema de fondo.

“Cambiar la administración no solucionará la raíz del problema. Necesitamos que los pequeños productores puedan formalizarse con facilidad y acceder al mercado”, expresó Soto, quien ofició de vocero del Consejo de Gobernadores.

El gobernador también reconoció las limitaciones actuales del programa: apenas el 8,7% de las compras corresponde a adquisiciones directas a pequeños productores, mientras que cerca del 60% del negocio sigue concentrado en empresas proveedoras a través de mipymes.

Por su parte, la comisión presidida por el senador Luis Pettengill decidió postergar el dictamen del proyecto para ampliar el debate, en un contexto marcado por disputas internas dentro del oficialismo y la oposición.

En paralelo, sectores del movimiento Añetete, vinculados a Arnoldo Wiens, buscan reinstalar la idea de devolver el control del programa a los municipios, con miras a fortalecer su posicionamiento político de cara a futuras elecciones.

Asimismo, dentro de la disidencia colorada crecen las dudas sobre el liderazgo de Pedro Alliana, cuya figura aún no logra consolidar consenso suficiente para encabezar una candidatura competitiva en las próximas presidenciales.

El debate sobre Hambre Cero continúa abierto y se perfila como un eje clave tanto en la agenda social como en la disputa política rumbo a los próximos comicios.