Con el objetivo de eliminar los focos o  criaderos de mosquitos transmisores del dengue en el distrito de San José de los Arroyos. La Asociación de cañicultores sanjosianos, denominado APACACU, iniciaron el trabajo de rociados en forma interinstitucional  con el involucramiento  la Intendencia Municipal  y el Centro de Salud de la ciudad. El trabajo rociado contempla abarcar  las viviendas, baldíos y casas desocupadas de la parte urbana y rural. El emprendimiento  están conducidos y supervisados por  el conocido profesional entomólogo David Benítez Fernández y el Ing. Paulino Invernizzi.

El entomólogo Benítez Fernández, señaló con la esta campaña emprendida  el rociado   intra domiciliarios, se trazaron una meta en abarcar  unas 2.000 viviendas. Trajo a colación que en el 2007, un total de 1740 viviendas fueron beneficiadas con el trabajo rociado,  pero para esta ocasión apuntamos a una meta mayor, indicó.

Un hecho destacable, constituye además la participación en la campaña de los estudiantes del último año del bachillerato en Salud del Colegio Parroquial Pío XI.

Alberto Brixner Raaf, presidente de la APACACU, manifestó a su turno, que el objetivo  de la Asociación Cañicultores del distrito sanjosiano, principal ejecutor de esta campaña, es con el objetivo de ofrecer un ambiente sano, para una mejor calidad de vida a nivel  distrital.

El ejecutivo comunal, Hamy Chávez, presente en el inicio de la campaña realizada en el predio del centro de salud, ponderó y agradeció a los directivos de la APACACU, por el esfuerzo económico puesto por la APACACU para esta campaña. “No hay nada mejor que ofrecer un ambiente saludable para las personas, señaló.

El director del centro de salud local, el Dr. José Luis  Duarte Duarte, también agradeció por el importante emprendimiento de la asociación cañera de la comunidad, indicando que el trabajo es sumamente  importante, debido que el objetivo apunta en eliminar cualquier foco reproductor de mosquito causante de la enfermedad del dengue. A ese efecto, solicitó de la población la debida colaboración de los propietarios de las viviendas, para que los rociadores puedan  realizar con efectividad su labor.

Por: Néstor Ojeda M.

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