Hace años, ya nuestra tradicional chipa era vendida en el vecino país como un alimento típico de la culinaria Mato Grosso del Sur.

Ahora ocurre con la sopa paraguaya, pero no solo se trata de la venta, sino que además es algo oficial. El municipio de Dorados declaró a la ‘sopa paraguaia’ como patrimonio inmaterial de esa ciudad.

Esto a través de la ley 4.112 del pasado 18 de julio, que se hizo pública hace pocas horas.

De la misma manera, ese mismo día también adquirió el mismo estatus el tradicional Puchero y del tereré.

Si bien no existe algún registro oficial que indique el surgimiento de esta particular sopa sólida, son varias las historias que surgen al respecto.

Una de ellas sostiene que la sopa nació por casualidad, debido a un descuido y el posterior ingenio de la cocinera de Don Carlos Antonio López, presidente del Paraguay entre 1841 y 1862. Supuestamente, en una ocasión agregó más harina de maiz de lo habitual ‘sopa blanca’, que nunca faltaba en la mesa del mandatario, quedando pastosa en lugar de líquida.

Decidió llevarla al tatakua en una fuente de metal y así obtuvo la sopa sólida que terminó encantando a Don Carlos, quien luego la bautizó como la «sopa paraguaya».

La otra versión se remonta a la colonización española. De acuerdo a esta, los indígenas recibieron con su mejor comida a los europeos, la carne de caza, pero terminó siendo insuficiente.

Ante esto, posteriormente les ofrecieron una tradicional comida hecha de harina de maiz o mandioca, colocada dentro de hojas de banana. Al servirla, indicaron que se acabó la carne, «so’o opa», y supuestamente así surgió su nombre de «sopa».

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