Con siete victorias consecutivas, con 21 goles marcados y solo dos recibidos ubican al actual puntero y virtualmente clasificado a la próxima Copa del Mundo como el mejor seleccionado, cuando se llevan cumplidos casi siete de los nueve combos del selectivo sudamericano.

El prestigio de la selección brasileña, con una racha importante de 51 partidos invictos de local (39 triunfos), lo ubica muy por encima de la Albirroja, que así como está dentro de las posibilidades una derrota, y tal vez por amplio margen, tiene igualmente la gran ocasión de romper las apuestas y anotar una nueva historia como la de Córdoba, en la que conquistó su primera victoria sobre Argentina en citas premundialistas, en condición de visitante.

Hay mucho más por ganar que perder. En el arranque del capítulo, el panorama se presenta muy complicado, pero el partido hay que jugarlo.

El equipo de Tité va por una nueva fiesta, que anticipadamente lo acredite como uno de los mundialistas del 2018. A diferencia de nuestra selección, que está con la urgencia de seguir sumando y si es de a tres, mucho mejor, en su afán de renovar las chances de volver a una Copa del Mundo después de lo que fue la gran decepción que significó no haber estado en Brasil 2014.

Aún está tan presente aquella gran ocasión desperdiciada de ganar en casa a Brasil hace casi un año. Aquella noche del 29 de marzo del año pasado, que con la ventaja de 2-0 terminamos resignándonos a la paridad de 2-2. El verdugo había sido Dani Alves, el ausente esta noche por acumulación de tarjetas amarillas. Fueron dos valiosos puntos los que se escaparon de nuestras manos y que tanto precisamos hoy.

Esta noche se tiene la oportunidad de recuperar, pero el escenario no es el más adecuado para apostar, pero las hazañas existen y se puede escribir una nueva historia. ¡Vamos, Albirroja!

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