Lo que parecía una gran fiesta en el estadio Río Parapití, se descompuso antes de llegar a los 10 minutos. El juego Olimpia-Sol de América quedó suspendido por los disturbios registrados a los 8’ en el sector sur donde se encontraba la barra organizada del cuadro franjeado.

La familia pedrojuanina asistió preparada para ver un lindo espectáculo pero los inadaptados se encargaron de descomponer. Una pelea en el seno de la hinchada decana ensuciaron el partido.

La familia se fue con el deseo de ver a sus ídolos como Roque Santa Cruz o William Mendienta, pero terminó corriendo del peligro, con llantos y heridas. Además, la angustia se apoderó de los propios jugadores al ver que los actos violentos se registraron cerca de sus seres queridos. El reglamento indica que el cotejo debe completarse 24 horas después en el mismo lugar.

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