Así también, condenó a aquellos «que instigan al mal, al odio y a la violencia» que pueden «quemar los edificios que quieran, pero en algún momento se toparán con un murallón colorado porque no tendrán la última palabra».

Explicó que con pesar declinó a su decisión de reelección, sin embargo, «no deshonrará ni a la patria, ni al pueblo, ni al Partido Colorado».

«El que pensó que me sacaban de la cancha para que no compita más, les digo que competirán conmigo. Estaré trabajando durante esta presidencia y trabajaré junto a mis queridos correligionarios con quienes tendré más tiempo para estar con ustedes, para recorrer mi República y estoy seguro que tenemos una morada que nos espera en todo el país», añadió.

Por su parte, alegó que los colorados enarbolarán una bandera de paz social para construir el Paraguay soñado, con el diálogo. «Los mejores días aún no llegaron al Paraguay; llegarán».

El mandatario aseveró que el próximo presidente saldrá de la sede del Asociación Nacional Repúblicana (ANR) y el gobierno «será celosamente cuidado por los colorados».

«No quiero un país que desde otro poder del Estado quieran manejar el Presupuesto General de la Nación».

Apuntó a los periodistas que «desconocen» sobre el trabajo de los convencionales, seccionaleros y dirigentes del partido. «La lucha empieza ahora», concluyó.

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