La nota, que ya tiene sello de mesa de entrada en el despacho de la presidencia del Senado, manifiesta la intención del Sindicato de Funcionarios de la Honorable Cámara de Senadores y del Congreso Nacional (SIFUHCASE-CN).

El presidente del gremio, Roberto Alberto Pelotti, hace referencia en el documento que en el artículo 91 de la Constitución Nacional se establece la carga horaria de hasta 8 horas diarias y 48 horas semanales. Resalta que el artículo constitucional es claro en que no se puede superar esa carga horaria, pero no limita que pueda ser menor.

“Es importante también considerar los gastos innecesarios que genera la jornada laboral extendida donde el erario público se ve acogotado por más gastos en agua, teléfono, Internet, energía eléctrica, insumos, etc, “sin tomar en consecuencia que la producción legislativa no depende de la extensión del horario laboral, como sí acontece en el sector privado que tiene un andamiaje diferente”, expresa el documento, que tomó estado público este viernes.

Los funcionarios instan al presidente del Congreso a buscar los mecanismos para fusionar el trabajo, la producción y la vida privada de sus funcionarios, “como parte de un ideal colectivo que otorgue bienestar al funcionariado”.

Finalmente dan a entender que las ocho horas de trabajo representan “jornadas diarias agotadoras sin ningún sentido, en vez de ahorrar al Estado”.

En octubre del 2014 el entonces presidente del Congreso, Blas Llano (PLRA), elevó a ocho horas la jornada laboral en la institución, que era de solo seis. Esto, en relación a la decisión de la Corte Suprema de Justicia, de rechazar un amparo de trabajadoras del Ministerio de la Mujer y de otros ministerios, que solicitaban el régimen laboral de 6 horas diarias.

En su momento, Llano criticó que los funcionarios del Poder Judicial sigan trabajando seis horas.

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