El número de personas picadas por ese arácnido se ha multiplicado en el país amazónico desde el año 2000.

En la localidad de Botucatu, en el estado de Sao Paulo, Brasil, un niño de siete años falleció la semana pasada tras ser picado por un escorpión y sufrir siete infartos. Según recoge el diario O Globo, el pequeño murió luego de permanecer dos días internado en la unidad de cuidados intensivos de un hospital.

Luiz Miguel Furtado Barbosa fue atacado por un Tityus serrulatus, mejor conocido como escorpión amarillo brasileño, cuando se calzó sus zapatos para irse de campamento junto con su familia. “Tan pronto como se los puso, gritó de dolor. Como no encontrábamos lo que le había picado, seguimos buscando. Pero su pierna comenzó a enrojecerse y dijo que el dolor iba en aumento”, relató la madre del pequeño.

Las muertes por picaduras de escorpión son frecuentes en Brasil. El número de personas afectadas por la especie que agredió al infante se ha multiplicado desde el 2000. De 12.000 accidentes en aquel año, los casos aumentaron a 156.000 en 2018.

La población de escorpiones ha crecido a lo largo de los años, en parte debido a la crisis climática, que provoca condiciones más cálidas y húmedas que resultan ser un excelente hábitat para su reproducción.

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