La pericia del cruce de llamadas del propio Ministerio Público echa por tierra la teoría de que el ingreso a la sede del Partido Liberal Radical Auténtico (sin orden judicial) en la madrugada del 1 de abril fue en respuesta a actos vandálicos que se cometieron frente al diario ABC Color, que ocurrió a la medianoche.

En esa desmedida intervención perdió la vida el joven dirigente liberal de La Colmena, Rodrigo Quintana, víctima de balas de plomo por parte de policías.

El trabajo técnico realizado por el Lic. Omar Cabrera, del Laboratorio Forense del Ministerio Público, a pedido del fiscal Hernán Galeano, ratifica que el entonces comandante de la Policía Nacional, Crio. Críspulo Sotelo, recibía insistentes llamados del empresario tabacalero José Ortiz (en total 24), y en menor número, del presidente de la República Horacio Cartes (con 10 comunicaciones).

La ubicación de las celdas de los teléfonos celulares también certificó que las comunicaciones se daban desde Mburuvicha Róga, donde funcionó el Estado paralelo que tuvo influencia en la crisis. Sotelo las recibió en la sede de la Comandancia de la Policía.

De forma llamativa, tanto Cartes como Ortiz se comunicaron con el excomandante minutos antes de que se produzca el ataque al PLRA. Específicamente, el gerente de Tabacalera del Este SA llamó a Sotelo a las 12:04 a.m. y habló por 1 minuto y medio. La comunicación fue desde un teléfono celular a nombre de la empresa Las Ventanas SA (ver infografía). Dos minutos después de esa llamada, el entonces comandante se comunicó desde su celular con Cartes, que usa un teléfono a nombre de Palermo SA, a las 12:07 a.m., por unos 59 segundos.

El ataque al PLRA, ubicado en Iturbe y Manuel Domínguez, tuvo lugar a las 12:22 a.m., según registros del circuito cerrado.

Ni la Fiscalía ni el gobierno querían que estos registros salieran a la luz y solo fue posible después de que la querella adhesiva, presentada por los padres de Quintana, realizara particularmente ese trabajo técnico. Es que ahora no se puede sostener que el ataque fue en respuesta a actos vandálicos. No cierran ni los tiempos, ni los registros telefónicos.

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