El Gobierno endeudó al país por 43 millones de dólares para el Censo 2022, pero el resultado decepcionó. La ciudadanía cumplió al quedarse en casa, pero los censistas no llegaron a incontables viviendas urbanas. Se anuncia un periodo de recuperación de dos semanas.

Pasada la hora 17:00 de ayer miércoles 9 de noviembre, un número todavía desconocido (porque aun no se terminan de contabilizar las quejas) de familias reportaba que los censistas no llegaron.

A través de las redes sociales y de los distintos medios de comunicación, se recibía una lluvia de quejas de personas que no fueron censadas en distintos barrios de Asunción, Lambaré, Luque y varias otras ciudades. 

No de trató de casos aislados ni una simple “sensación” de que no se completó el trabajo, sino una realidad que se iba agrandando. El propio Instituto Nacional de Estadísticas (INE) emitió un comunicado para anunciar una “etapa de recuperación de datos”.

El plazo se extenderá por dos semanas, en las que se pretende alcanzar a las viviendas de las zonas urbanas no censadas.

Lo llamativo del aviso emitido 10 minutos después de las 18:00 es que las familias a cuyas casas no llegaron los censistas, debían llamar al 178 como máximo hasta ayer a las 22:00, para “reagendar una visita”.

Insuficiente cantidad de voluntarios, incumplimiento de los censistas del total de casas asignadas, error en la distribución de viviendas son algunas de las hipótesis que pueden surgir sobre la falta de cobertura.

Las excusas para argumentar las falencias tampoco faltarán, lo que sí queda claro es que con el dinero público se pagará la deuda de 43 millones de dólares contraída exclusivamente para el censo, que finalmente no cumplió su objetivo.

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